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  Renunciar a todos los bienes
 

El que no renuncia a todos sus bienes, no es digno de ser mi discípulo (Lucas 14, 25-33). Hay muchas cosas que resultan escandalosas e insoportables a quien se acerca a Jesús la sabiduría encarnada del Padre. Y es que desde un clima de autosuficiencia y autoreferencialidad del hombre de del siglo XXI eso parece algo insólito. Cuando Jesús pide algo es radical a la hora de pedir una adhesión total a su persona. El hombre de hoy aunque parezca difícil e imposible de creer debe subordinarlo todo al seguimiento incondicional de Jesús. “Si alguno quiere seguirme y no me prefiere a su padre y a su madre, a su esposa y sus hijos, a sus hermanos y hermanas, más aún a sí mismo, no puede ser mi discípulo. (Lucas 14, 26) No se trata de un <<consejo evangélico>> para un grupo de selectos, o una elite de esforzados seguidores. Esta es la condición indispensable de todo el que quiera ser discípulo del Señor. En ese sentido las palabras de Jesús son claras. Es la condición indispensable de todo discípulo: ’El que no renuncia a sus bienes no puede aún ser mi discípulo’.
 
En estos tiempos el anhelo de libertad del hombre es más urgente, aunque muchas veces por sus inconsistencias no sabe cómo alcanzarle y se confunde. Muchas ofertas llegan a su vida, a su casa, a su familia, grupo social, todos indicando caminos para el seguimiento, convirtiéndose muchas veces en esclavo de los ídolos. Tantas veces nos pasamos la vida buscando algo que responda a nuestras aspiraciones egoístas y deseos más fundamentales. Estos ídolos son muy diversos: dinero, salud, éxito, poder, prestigio, sexo, tranquilidad, felicidad a toda costa, cada uno sabe al “dios privado” que le rinde culto y al que cae rendido a sus pies. La invitación de Jesús es provocativa. Solo hay un camino para acercarnos a la libertad y solo lo entienden los que se atreven a seguir a Jesús incondicionalmente. La radicalidad de Jesús consiste en que debemos llegar a la renuncia a todo por Él para poder ser discípulo suyo. ¿Qué tanto estaríamos dispuesto a seguir a Jesús sin sentirnos rebasados en su forma tan especial de llamarnos a seguirle incluso hasta el grado de cargar su cruz para ser su discípulo autentico?
 
Mons. Gerardo de Jesús Rojas Lopez

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